Yeux verts

Emergen del techo las letras sangrantes,
Y aun así, construyen a destiempo un poema tardío.

Aquel día llego sola y casi desvanecida,
Y aun así, me ha arrastrado fuera del bostezo y del letargo.
He visto en ella todo lo que he imaginado ,
Y el derecho a salvar la vida y la conciencia;
Solo para que luego se marchase con furiosa paciencia

Mujer; belleza de luz y de oscuridad,
Ha sido lluvia que cayó del cielo?,
O perlas prohibidas que he visto como astros del espacio en sus ojos ?
Que mas da, no importo en aquel momento, no importara ya.

Y paseando entre rapiña y ausencia,
Forzando con estupidez la lógica en señales sin sentido;
Para así, tal vez, encontrar de nuevo el calor de sus senos,
Y volver a hablar de cerca con sus labios;
Y entre tantas, tantas conversaciones de antaño, espero que esta vez… sí se diga algo.

Mater

Nos diste tu techo,
Con un millón de estrellas iluminaste nuestras noches oscuras;
Nunca debiste confiar en nosotros

Nos viste crecer,
Tus bosques y tus aguas de cristal nos alimentaron hasta saciarnos,
Nunca debiste confiar en nosotros.

Viste nuestros ojos vacíos,
y con tu magnificencia rebasaste nuestro espíritu.
Nos hiciste darnos cuenta que viviamos;
nunca debiste confiar en nosotros

Pero sabes que debemos dominar,
El ego ha despertado y somos el asesino en serie,
Ha regresado a merodear las noches lluviosas en tus callejones;
Nunca debiste confiar en nosotros

Solo has observado durante todo este tiempo,
el mayor genocidio de la historia;
y has debido secar la sangre de tus hermanos, arrastrados y mutilados,
Que ahora descansan inmóviles al calor de una chimenea, dentro de una lujosa sala en la ciudad;
Nunca debiste confiar en nosotros

Has escuchado la agonía de las aceitosas voces del mar,
Y lo se, esa noche has dormido con sangre en los ojos;
En verdad te digo,
Nunca debiste confiar en nosotros

Nos advertiste pero no te escuchamos,
tu día se acerca, creen que has muerto sin saber que respiras;
y ese momento llegara, y los hologramas serán reales,
E hipócritamente preguntaremos por qué;
Tu solo pensaras que nunca, nunca debiste…